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- 09/01/26
GALOPERX ya tiene chaquetilla
Breve historia de lo que significa tener colores
A las personas que mediante cualquier fórmula os integrais como propietarios en el mundo de las carreras de caballos ya os cabe el legítimo orgullo de hacerlo en el deporte regulado más antiguo del mundo, ya que sus normativas fueron tomando paulatina forma desde 1680, anticipándose en muchos años a otras actividades deportivas como el criquet, boxeo, la esgrima o el rugby. En esa constante acción reguladora, en 1780 el Jockey Club inglés concretaría la reglamentación sobre los colores de las chaquetillas con que los propietarios debían hacer identificables a sus caballos durante las carreras. Con las naturales diferencias respecto al referente precursor inglés, en España la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España fue reglamentando a partir de 1841 lo concerniente a las reglas aplicables a las carreras y así daría comienzo junto con toda la normativa, los primeros registros de las chaquetillas en España a las que el pasado mes de diciembre se ha incorporado la Cuadra GALOPERX. con sus colores blanco con cruz de San Andrés fucsia quedando así inscrita en el actual Jockey Club Español y con su publicación dará fe el ente regulador recogiéndolo en su próximo Boletín Oficial del mes de diciembre. Lo que en apariencia no parece representar más que un trámite que el de elegir entre el repertorio de 18 colores posibles, o uno de los 27 diseños que se autorizan sobre el cuerpo de la chaquetilla y los concordantes sobre mangas y gorra y siempre que no superen el límite de más de tres que pueden incorporarse a la combinación cromática de la casaca en cuestión. Aunque la trascendencia de tal acción tiene un fondo mayor, pues se está eligiendo la equipación que ya para siempre irá ligada a la cuadra que la registró. Lo que para el público puede ser un elemento de mero reconocimiento durante el recorrido, para sus componentes es el signo de identidad que comparten y por el que serán reconocidos ellos y su cuadra en los escenarios dónde participen. Históricamente hay una gran carga de profundidad en la elección de colores diferenciadores portados por jinetes remontables a los llevados por los jinetes atenienses en sus clámides de caras tinturas que, según Aristófanes, ya decían de ellos sin necesidad de que hablaran y que cobraron mayor simbolismo de equipo en las túnicas cortas portadas por los aurigas, cuando en los circos romanos competían en carreras de cuadrigas y que después, han tenido continuidad, ya con el espíritu más colectivo que significaba representar a las barriadas mediante la divisa de distinto color que mostraban en su chaqueta o giubbia los participantes en las carreras del palio, la de Siena, como ejemplo continuado más destacado. Recibido de toda esa herencia anterior hay también en los colores actuales de las chaquetillas un trasunto del personalismo reflejado en el escudo blasonado, que en las justas los caballeros portaban para su defensa y lanza en ristre, que derivan en los escudos nobiliarios que supusieron un gran referente en las chaquetillas declaradas en los primeros tiempos por los propietarios del turf inglés, incorporando grandes dosis de simbolismo, no sólo por los colores en sí, también por las figuras o signos complementarios reflejados. Utilizamos más comúnmente el término de chaquetilla y, en menor medida, el de casaca, pero la denominación de esa prenda en el ámbito inglés está históricamente fijada para mencionarla en la expresión “silks”. Pues de sedas se han confeccionado tradicionalmente hasta muy avanzado el siglo XX. Derivando después hacia materiales de fibra o sintéticos, económicos y más ligeros, pues a la hora de dar el peso este de la prenda, con el resto de indumentaria, se suma al corporal del jinete. Hasta 1670, que el país tuvo producción propia, los propietarios ingleses tuvieron que literalmente incurrir en el lujo asiático económicamente representaba traer las sedas desde China o de Italia, para luego someterlas al arriesgado procedimiento de tintarlas según lo encargado por el propietario. Lo que en algunas ocasiones resultaría más costoso que comprar en sí del caballo. Muchas son las curiosidades asociadas a la chaquetilla que espero poder ampliar cuando, junto con Enrique Romera Prieto, redactemos el prólogo de la recopilación realizada de las cuadras que desde 1843 se han registrado en España. Siendo muy posiblemente la de GaloperX la que ponga broche al trabajo que recopilará las más 6.000 registradas hasta fin de 2025.
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