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lunes 24 junio 2024



- 07/08/23
Paddington confirma en el Sussex
Mientras que los favoritos fallan en el Nassau y la Goodwoood Cup

por Ramiro Cibrián

Hay hipódromos reales, (reales de royal), y el de Ascot es el más emblemático de ellos. Hay también hipódromos municipales. El de York, por ejemplo, es uno de los más conocidos y mejores. El hipódromo de San Sebastián es asimismo municipal y aunque en sus orígenes tuvo una importante dimensión real ahora, evidentemente, ya no la tiene. El hipódromo de Goodwood, en el que durante la pasada semana tuvo lugar el Glorious Goodwood Festival, no es ni real ni municipal, sino aristocrático. Lo es porque fue creado, -y creo que sigue estando gestionado-, por el duque de Richmond, que es uno de los aristócratas importantes de Inglaterra. El primer duque de este nombre fue el menor (en edad) de los hijos ilegítimos de Carlos II de Inglaterra, el monarca filo-católico que en el siglo XVII fue restaurado en el trono de Inglaterra después de que su padre, Carlos I, tuviese un mal desencuentro con Oliverio Cromwell y el Parlamento, a resultas del cual perdió su cabeza. Carlos II fue el gran impulsor de las carreras de caballos modernas, especialmente en Newmarket, donde encontraba cosas, incluyendo los caballos que montaba, que en Londres echaba de menos. El primer duque de Richmond fue uno de sus hijos ilegítimos, pero no uno cualquiera. Su madre era la muy influyente noble de origen bretón Louise de Kérouaille, una de las amantes principales de Carlos II, que con el tiempo llegó a ser duquesa de Portsmouth. Como consecuencia imaginable de estos interesantes orígenes, el ducado de Richmond sigue teniendo hoy en día muchas y diversas propiedades en el sur de Inglaterra, siendo el hipódromo de Goodwood una de las más destacadas. Que Goodwood es aristocrático se nota en bastantes cosas concretas, incluyendo el excelente paddock y los diversos pabellones que lo rodean. Yo incluiría, sobre todo, el diseño de su pista de carreras. Al igual que Epsom, Goodwood es un hipódromo no cerrado, en el sentido de que no es un circuito, no es posible dar vueltas. Después de la meta hay una curva y un largo tramo de relajación que se termina abruptamente, sin conectar con nada. A diferencia de Epsom, en Goodwood no hay realmente una recta de enfrente sino,-a la derecha según se mira desde las tribunas-, un par de lazos en medio de colinas y valles bastante alejados, con subidas y bajadas vertiginosas. Este diseño único de la pista de Goodwood responde a la topografía del terreno, pero también quizás a algún capricho ducal, que incluye hacer evolucionar a los caballos cuesta arriba y cuesta abajo a gran distancia. Hoy, con grandes pantallas de televisión enfrente de las tribunas, la buena visibilidad durante el recorrido está garantizada. No hay duda, en todo caso, de que se trata de uno de los hipódromos más originales y bonitos del mundo pero, también, incluso con pista buena, de uno de los que son técnicamente más difíciles.

La edición del Festival Glorious Goodwood de 2023 tenía dos participantes femeninas con dimensión española. Una de ellas era la potranca de la Yeguada Rocío Samedi Rien (Bated Breath, 22/1) que corrió un G3 sobre 7 furlones (1400 metros) para potrancas y yeguas de 3 años en adelante. Y la otra era la estrella de la Yeguada Centurión de Leopoldo Torres Poujals Blue Rose Cen (Churchill, 10/11F), la cual, tras ganar brillantemente en Francia la Poule y el Prix de Diane, partió favorita del Nassau Stakes, uno de los tres G1 de la reunión. Desafortunadamente, ninguna de las dos respondió a las expectativas. Con unas condiciones climatológicas muy duras, (lluvia fuerte y terreno blando que comenzaba a ponerse pesado), Samedi Rien, montada por Jim Crowley, se posicionó tras la salida en cola del pelotón y trató de rematar cuando se lanzó el esprint, a 600 metros de la meta. Pasar en Gooodwood a 12 competidoras en esas condiciones son palabras mayores y Samedi Rien, por lo menos el miércoles pasado, no pudo hacerlo. Su jinete la exigió, y hubo un atisbo de respuesta, pero al ver que no era suficiente, Jim Crowley desistió enseguida. Prefirió, seguramente con buen sentido, no forzar innecesariamente a una potranca de constitución pequeña y que aún se está adaptando a las condiciones del turf inglés, bastante más exigentes que las del español.

  • Comparativamente, la decepción de Blue Rose Cen fue mayor, pues partió favorita del Nassau Stakes, en un pelotón de solamente seis corredoras. Esta prueba se corre sobre 1 milla y 2 furlones (2000 metros). El escaso número de participantes de esta edición fue posiblemente debido a la presencia disuasoria de la estrella francesa y, también, de la muy buena Nashwa (Frankel, 11/4), una potranca de cuatro años entrenada por los Gosden y montada por Hollie Doyle que antes del jueves pasado ya contaba con tres importantes victorias de G1 en su haber: el Diane y el Nassau de 2022, y la milla del Falmouth Stakes de este año. Para entender mejor el desarrollo del Nassau Stakes de 2023 hay que tomar en cuenta que el tiempo oficial registrado estuvo 8,5 segundos por encima del tiempo normal de la prueba. Ello se explica en parte por el estado blando de la pista, pero en parte también porque se corrió de manera muy táctica, a la francesa, con un esprint final largo en el que las dos favoritas fueron las grandes perjudicadas. Montada por Aurelien Lemaitre, Blue Rose Cen viajó en segunda o tercera posición, bien tapada detrás de la pupila de Joseph O’Brien Above The Curve (American Pharoah, 7/1) pero bloqueada hacia el exterior por la Shadwell Al Husn (Dubawi, 9/1). En resumen, encajonada entre ambas.

  • Ello no era en sí mismo mortal de necesidad, porque la recta final de Goodwood (la única que hay) tiene en el lado opuesto a las tribunas, a unos 700 metros del poste, un “cutaway”. Con este nombre se designa un corte rectangular en los palos que amplía instantáneamente la anchura de la pista en una decena de metros y facilita pasar por el interior a los caballos encerrados. Pero para poder hacerlo hay que tener en primer lugar un caballo con ímpetu suficiente para reaccionar rápidamente, -cosa que seguramente Lemaitre tenía- y, aún más decisivo, es importante que delante tuyo no esté, también con un buen caballo, un jinete tan experimentado como Ryan Moore, que era el que llevaba a Above The Curve. Sin inmutarse, y con el esprint ya lanzado en el cutaway, Ryan siguió ocupando el carril cercano a los palos. Y como por la calle 2 Jim Crowley también esprintaba enérgicamente sobre Al Husn, Blue Rose Cen continuó estando encerrada durante la recta final, sin que Aurelien Lemaitre tuviese ningún plan B alternativo al de tratar de pasar por el interior. Ya muy al final, cuando era demasiado tarde, encontró algo de hueco entre las dos primeras, pero fue insuficiente. En ningún momento se le ocurrió hacer lo que suelen hacer algunos jockeys en esas situaciones, a saber: abrirse pronto y del todo para tratar de pasar por el exterior de las que te están bloqueando. La que sí trató de rematar por el exterior, tras haber hecho casi toda la carrera en cola, fue la segunda favorita Nashwa, pero su fuerte final fue también insuficiente para ganar. La victoria se decidió en un esprint general en el que llevaron la mejor parte las dos participantes que habían hecho la carrera en las mejores posiciones tácticas, encabezando siempre el pelotón, una por la calle 1 (Above The Curve) y la otra, algo retrasada, por la 2 (Al Husn). Fue la Shadwell la que se impuso al final por medio cuerpo, y esa misma distancia fue la que separó a Above The Curve de Nashwa, que fue tercera, batiendo por un cuello a la desafortunada Blue Rose Cen. Me parece, pensándolo, que esta era la primera carrera de Aurelien Lemaitre no solo en Goodwood, sino también en Inglaterra. No hay duda de que habrá sido para él una experiencia importante, de la que habrá sacado sus lecciones. Si se creó alguna duda con respecto a su talla, Aurelien la despejó este pasado domingo, imponiéndose con el outsider Kiloecho (Whipper, 96/10) en el Gran Handicap de Deauville. Eso sí, en una carrera en la que no tuvo que salir de ningún encierro, sino simplemente empujar bien y a tiempo. Las conexiones de Blue Rose Cen, por su parte, tomaron la decisión valiente de llevarla a correr a Goodwood. Aunque no haya sido una salida exitosa, sigue siendo evidente que se trata de una yegua con mucha clase. Seguro que en hipódromos menos complicados y con mejor clima la podrá seguir expresando.

  • El G1 del miércoles era la milla del prestigioso Sussex Stakes, en la que el gran favorito, (odds on, 4/9F), era Paddington (Siyouni). Es un caballo de Coolmore entrenado, como la mayoría de ellos, por Aidan O’Brien. Llegaba a Goodwood imbatido en sus cinco anteriores salidas de este año, y sus tres últimas victorias habían sido a nivel G1: las 2000 Guineas irlandesas, el St James’s Palace Stakes del Royal Ascot y, la más impresionante, el Eclipse Stakes el cual, a diferencia de los anteriores, no se corre sobre una milla sino sobre 2000 metros. Así pues, Paddington llegaba al Glorious Goodwood con aura un poco parecida a la de Baaeed, es decir, con la reputación de ser un extraordinario millero pero que también puede ganar con autoridad sobre distancias más largas. Y esa aura Paddington la confirmó en el Sussex, pues se impuso de punta a punta, quizás sin la brillantez de Baaeed o, aún menos, de Frankel, pero se impuso. Lo hizo ganando a un lote relativamente modesto de otros cuatro competidores, entre los que destacaba la Gosden Inspiral (Frankel, 5/1), doble ganadora de G1 que participaba con la monta de Frankie Dettori. Al entrar en la recta final Inspiral trató, en efecto, de desafiar a Paddington, lanzando un ataque desde lejos y bien pegada a los palos del lado de las tribunas, que es el lado menos malo de la pista cuando está muy blanda. Sin embargo, quizás por falta de adaptación a una pista así, Inspiral no tuvo los recursos suficientes para mantener su desafío. A 200 metros del poste Dettori aceptó su inferioridad y desistió, dejando a su pupila terminar en último lugar sin exigirla. El relevo en el acoso al conductor fue tomado entonces por el incursor francés Facteur Cheval (Ribchester, 11/1). Montado por Maxime Guyon, mantuvo el duelo con Paddington hasta cerca de la meta. Pero a cincuenta metros, Maxime también tuvo que aceptar la superioridad del hijo de Siyouni, que estuvo bien montado por Ryan Moore y mejor exigido en los metros finales. No fue, en resumen, una victoria de Paddington particularmente brillante, pero con ella son ya cuatro los G1 de prestigio que enlaza este hijo de Siyouni. Todas las expectativas y comparaciones están en estos momentos abiertas, incluyendo la posibilidad de correr el Internacional de York (sobre 2100 metros) dentro de dos semanas en el Knavesmire, la planicie municipal de esta ciudad en la que está asentado su hipódromo. Es una carrera que en su día ya ganaron tanto Frankel como Baaeed, las mejores referencias de los últimos 15 años. Durante muchos años el nombre oficial de la prueba fue “Benson & Heges International”. Con la corrección política contemporánea el patrocinio de una firma de cigarrillos tuvo que terminarse y ahora se llama Juddmonte International, que es políticamente más correcto (Juddmonte es la yeguada de los herederos de Khalid Abdullah).

  • El otro G1 de la reunión era la Goodwood Cup, corrida el martes, primer día de la reunión. En ella el equipo Gosden-Dettori llevaba al favorito, Courage Mon Ami (Frankel, 2/1), que venía de ganar la Copa de Oro de Ascot. De hecho, los Gosden estuvieron dudando hasta el último momento entre correr a Courage Mon Ami o a Gregory, otro caballo del mismo propietario (Wathnam Racing) que también había ganado en la reunión en Ascot, en su caso el Queen’s Vase sobre una distancia de 2800 metros, más parecida a los 3200 de la Goodwood Cup que a los 4000 de la Copa de Oro. Al final, los Gosden optaron por la baza en apariencia más sólida de Courage Mon Ami, pues este había batido en Ascot a Coltrane (Mastercraftsman, 3/1), que se presentaba a priori como el competidor más cualificado. Todo ello resultó ser las cuentas de la lechera, pues el mucho menos favorito Quickthorn (Nathaniel, 16/1), caballo entrenado por Hughie Morrison con Tom Marquand en la silla, repitió su ya tradicional y esperada carrera. Esta consiste en coger la cabeza nada más salir, poner mucha tierra de por medio (en Goodwood llegó a tener más de 16 cuerpos) y mantener bien el ritmo en la recta final, sin dar opción a que te alcancen. Ya lo había hecho con éxito en la Lonsdale Cup del año pasado, (se corre en la reunión del Ebor de York, que es también la del Juddmonte International), en donde dejó a 14 cuerpos a Coltrane. Ahora, en Goodwood, repitió la misma operación con igual eficacia. Al final, sus competidores llegaron a 6 cuerpos y esprintaron solamente por el segundo puesto. El que se lo llevó fue la Coolmore de Aidan O’Brien Emily Dickinson (Dubawi, 7/2) que -bien empujada por Ryan Moore- se impuso a Coltrane por una muy corta cabeza. La monta de fuga de Tom Marquand a Quickthorn fue impecable. Con ella, y con otros tres triunfos más, resultó ser el jockey más exitoso de la reunión.

  • Así pues, a diferencia de las reuniones previas de las Guineas, del Derby y del Royal Ascot Frankie Dettori no pudo despedirse del Glorious Goodwood con una victoria de G1. No obstante, no lo hizo mal, pues el martes ganó con el veterano Kinross (Kingman, 10/11F) el G2 Lennox Stakes sobre 7 furlones, y el jueves lo hizo montando al tres años de los Gosden Epictetus (Kingman, 6/1) en un G3 sobre la milla. No es lo mismo que ganar un G1, pero 2023 sigue siendo para Frankie un año de despedida brillante y exitoso. Los organizadores lo reconocieron desplegando una pancarta en su honor en la colina que está pasada la meta.

  • Para terminar, me gustaría mencionar a otro jockey veterano que, -además de las figuras consagradas como Dettori, Ryan Moore, Jim Crowley, Tom Marquand, etc.-, también tuvo su buena actuación. Seguro que ustedes saben muy bien quién fue Frankel. Si lo saben, posiblemente sepan también que en todas sus carreras, en las 14 que corrió y ganó, estuvo montado por Tom Queally, a la sazón primer jockey de Sir Henry Cecil, que era su entrenador. Tras la retirada de Frankel a la yeguada Tom ha seguido montando y sigue siendo un buen jockey, con un digno porcentaje de triunfos en sus últimos cinco años, cercano al 10%. Ha pasado también por alguna vicisitud de jockey veterano, incluido algún episodio de bebida, quizás más comprensible en su caso por la necesidad de olvidar…a Frankel. Por eso es agradable volver a verle en primera línea en una reunión importante. En el Glorious Goodwood de este año ha pasado por la puerta de ganadores en el Buccellati Handicap, carrera sobre una milla en la que se impuso montando a Novus (Dandy Man, 7/2F. Buccellati, como curiosidad, no es una marca italiana de automóviles, sino la platería que confecciona los trofeos de Goodwood). Con el mérito adicional de haber sido segundo con ese mismo caballo dos días antes en otro hándicap. No es algo como los triunfos con Frankel, pero seguro que a Tom Queally este segundo y primero de Goodwood le han vuelto a saber a gloria. Vaya desde aquí para él nuestro saludo de aficionados más cordial.










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