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miércoles 22 mayo 2024



- 06/03/23
SEGUNDA JORNADA EN KEMPTON PARK
Todo lugar se vuelve completamente diferente una vez que ya se ha visitado

Rodrigo García Bergareche

Pasada esta primera impresión, y según se va entrando poco a poco en el terreno de la costumbre, el barniz de novedad que la revistió y la distinguía se va desgastando irremediablemente. No obstante, eso no significa que los sitios pierdan su encanto, simplemente se desdoblan. Este desdoblamiento, como mínimo, genera dos espacios distintos: a uno pertenece la primera vez, al otro, todas las demás. Se podría argumentar, incluso, que hay tantos lugares como momentos que se visite, porque, recordando a Heráclito -cuyo río ya debe estar seco de tantos a los que ha dado de beber- ningún emplazamiento es siempre el mismo: cada impronta en el ánimo se antoja única e irrepetible, puesto que a cada ocasión la rodea y conforma un contexto y unas circunstancias cambiantes.

  • Sin embargo, siempre habrá una distancia abisal entre la percepción inédita y el resto. Al recordarla y contrastarla con las demás, suscita en el espíritu una poderosa sensación de extrañamiento. Hoy, en este día 1 de Marzo de 2023, mi experiencia de Kempton se empieza a construir a partir de un olor penetrante. Según bajo del tren y salgo de la estación, andando hacia la entrada y dejando ya a mi izquierda el recinto con los establos, me rodean unos efluvios a bosta de caballo fresca. Olor que en un hipódromo es olor a gloria.

  • Llego a la segunda prueba, un hándicap clase 6 sobre la milla en la que gana el favorito, Ower Starlight, de amarillo con círculo negro y mangas y gorra negra. Quizás a priori podría estar sujeto, pero en carreras de este humilde nivel a poco que se esté bien se pelea, y cualquiera puede estar ahí, como demuestran sus acompañantes en el trío, Eastern Star y, sobre todo, Purple Poppy, que cierra a 40 a 1. Eastern Star aprovecha su cajón uno y toma la punta, durante la recta aguanta bastante hasta el punto de perfilarse como el triunfador, pero termina por ceder un cuerpo largo ante el tirón a media recta de Ower Starlight. Éste, viajando en medio del paquete, muestra una gran arrancada, en cuyo inicio molesta clamorosamente a Purple Poppy, que había seguido su estela durante todo el recorrido y que quizás podría haber acabado segundo si no es por este incidente. Queda como caballo a seguir el 6, Seatle King, que corriendo en retaguardia muestra un remate prominente por dentro, aunque sin darle tiempo a llegar a nada.

    >li>Fue Leopoldo María Panero (hijo) quien dijo que el fracaso es la más resplandeciente victoria.

  • Hoy veo las carreras desde un emplazamiento diferente, es una especie de terraza situada en lo alto de un edificio anexo al de la tribuna. Desde la altura a la que estoy acostumbrado en Madrid y Lasarte -y que eché en falta hace dos semanas- se aprecia mucho mejor el desarrollo y desenlace de estas efímeras historias.

  • Subido a esta atalaya particular pasada un poco la línea de meta, contemplo como sobre la milla de un hándicap clase 5, Stately Home, a cuadros azules oscuros y claros con gorra roja, caza casi en el poste a Sense of Worth, dos de los favoritos. El vencedor era el ejemplar de más categoría, pero llevaba 123 días sin correr, lo que me desanimó en su elección. El segundo había mejorado en las últimas, aunque parecía de más distancia. Después de un lío en taquillas al que la barrera del idioma contribuye -“language barriers” me dice literalmente el encargado-, apuesto dos libras a un conocido de hace dos semanas, Golden Sands, a 5 a 1 y que, a pesar de la subida por su última victoria, parecía haber ganado con contundencia y tener progreso. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: a pesar de que entra a la recta primero sin ser movido y en éstas ya me relamo, de repente empieza a tragárselo la arena y queda último. Destaca la monta de Rossa Ryan, situado en medio del pelotón, sabe tener paciencia en una recta atestada y, cuando por fin se le pone el semáforo en verde, se muere sobre la silla y rescata el triunfo en el último suspiro. Queda tercero el 9, Roscioli, llegando desde atrás con un buen remate, al igual que mi otra opción, Fat Gladiator -o el Gladiador Gordo-. De negro con círculo dorado, habiendo sido ganador aquí, en 7 furlongs, reaparecía tras 308 días sin correr. Es muy regular y no había acusado antes las reapariciones, por ello, y cotizando a 25 a 1, le juego un colocado que está a punto de cumplirse, ya que queda cuarto. El próximo día, algo más delgado, será fijo.

  • Desde el mirador en el que me hallo, he contemplado remontar el cielo nocturno varios aviones que vuelan cercanos, como si también quisieran ellos sumarse a la competición y avanzar por la arena oscura de Kempton. Este tono de la pista me llamó la atención ya hace quince días, hecho que le da un toque distintivo al hipódromo. El recorrido tiene dos óvalos, por el momento, sólo he visto carreras en el de mayor tamaño, que presenta una larga recta de 600 metros. Se corre a mano derecha.

  • La cuarta es una prueba un tanto extraña (o al menos lo es para mí). Presentada como carrera de “novices” -principiantes- en 7 furlongs, corren ejemplares sin debutar y algunos con varias carreras. Hay tres que tienen cuatro años, e incluso hay un debutante de cinco, edad por la que normalmente a un caballo se le considera “viejo”. Sin sorpresas, la gana el ultra favorito del día, One Night Thunder, un potro que debuta ya con la edad clásica -costó 315.000 libras de yearling- y que me hace especial ilusión porque corre con los colores de una chaquetilla que llevo viendo años por televisión en las grandes citas del turf: amarilla con tres grandes lunares negros en diagonal -siendo Postponed el pupilo más exitoso hasta el momento, ganando King George y Coronation Cup, entre otras, y quedando quinto del Arco. He de reconocer que lo he tenido que buscar, recordaba la chaquetilla, pero no un corredor en concreto-.

  • Es cierto que no será la compañía de más nivel que encuentre a lo largo de su trayectoria, mas aun perdiendo posiciones en la curva y haciendo el doble de metros por fuera, gana más fácil de lo que podría parecer a priori, pues sólo le saca un cuello al segundo, Beauen Arrows, un año mayor y, de largo, el más experimentado del lote. Deja una sensación de suficiencia, haciendo lo mínimo para imponerse y prácticamente a las manos de su jockey, David Probert, que sólo le da un par de toques con la fusta para que no se distraiga y aprenda el oficio: quedar por delante del resto. Se le ve la inocencia en la medida en que se para cada vez que adelanta a su rival, que por momentos lo supera, sin embargo, no es más que el juego del gato y el ratón: hoy sus destinos seguramente se separen.

  • El noble bruto es curioso por naturaleza. Siempre son entrañables aquellos que en el paddock están pendientes de todo estímulo que les llega, moviendo alternativamente las orejas a un lado y a otro, volviendo la cabeza o explotando todas las posibilidades que su vista periférica les otorga. Especialmente el número 3, Mohi, observa a quienes le observamos cada vez que pasa a nuestro lado, durante el paseo previo al hándicap clase 4 sobre 7 furlongs.

  • Precisamente, para evitar estas distracciones en pista, el número 8, Brunel Charm -a cuartos azules y blancos y gorra rosa- lleva anteojeras. Es en quien mayores expectativas tengo puestas, viene de ser segundo en su reaparición en una clase 3. Hoy compite en un escalón de nivel por debajo y no es de los que más peso llevan. En sus nueve actuaciones la pasada temporada se colocó segundo cuatro veces y ganó una. Además, está hecho toda una pintura. Parece el caballo del día y a 5 a 1, le juego cuatro libras a ganador… Desafortunadamente, le dejan seco en la misma salida: su vecino en cajones da un bandazo al salir y no tiene ya opción de aspirar a nada. El esfuerzo extra por recuperar posiciones le condena y no muestra energía final tras un apunte a media recta en la que hay poco hueco. Se dibuja un estético y colorido muro de contendientes luchando por sus opciones. Justamente su verdugo, Follow Your Heart, de blanco con estrellas negras, muy en forma desde Noviembre, encadena su tercera victoria seguida tras una bonita pelea contra el curioso Mohi, al que acaba sacando medio cuerpo con un Luke Morris muy expresivo y enérgico sobre la silla. Definitivamente, el estilo de las islas no se antoja muy atractivo de ver, esas culetadas tan características no son el sumun de la belleza, pero de lo que no cabe duda es que son eficientes y ayudan a que el caballo saque todo lo que lleva dentro.

  • Para avisar a los jockeys de que es hora de montar se hace sonar una campana, una vez que esto sucede, salen directos hacia la pista, no siguen dando vueltas como en España. A veces, supongo que por temas de horario, se les insta desde megafonía a que se apuren y se escucha un: “jockeys please mount, jockeys please mount” (jockeys por favor montaos) que puede repetirse varias veces.

  • En la sexta, un hándicap para tres años clase 4 sobre la milla, Rossa Ryan logra su doblete cumpliendo con el deber del buen jockey: ganar con el caballo que no puede perder. Just Bring It, de azul con estrellas blancas y gorra roja, a 8 a 11, o, lo que es lo mismo, a 0,72 a 1, al acecho de los punteros, ataca por fuera y se impone con algo menos de un cuerpo de ventaja. Sin embargo, como ocurrió antes con One Night Thnder, gana más fácil de lo que parece, nunca se ve que Choisya, segunda favorita y corriendo en punta, pueda ponerle en aprietos. Queda lejos tercero viniendo desde atrás Tomahawk King.

  • En la séptima prueba, un hándicap clase 5 para yeguas en 2400 metros (1 milla, 3 furlongs y 219 yardas) ocurre una de esas cosas que sorprende a propios y extraños. Durante la previa, todas las miradas se vuelven hacia Alternativa -de nuevo una compañera de cuadra de Alpinista- y su carácter. Se la ve nerviosa y rebotando por todo el anillo de paseo, cabreada con el mundo, lo que a más de uno seguramente invite a no jugarle sus libras. Tanto es así que sale a pista sin su jockey encima, e incluso más excitada todavía, ya que da la sensación de que se va a poner de manos o a tirar coces en cualquier momento. Según se abren los cajones parece desesperada por tomar la punta -“Alternativa looks desperate to lead” dice el comentarista-, y empieza a cabecear ostensiblemente, a todas luces incómoda.

  • No obstante, hay alguien hoy aquí que está inspirado y va a por su tercera carrera de la jornada. De nuevo Rossa Ryan, esta vez, nadie sabe cómo, consigue domar a la fiera y taparla tras la cabeza, convenciéndola con unas manos que deben ser de seda para relajar a la que es más bruta que noble. Termina ganando por un cuerpo corto a una yegua rematadora llamada Torbellino -el género de las palabras en español siempre trae problemas- que tiene la misma chaquetilla que la cuadra Zurraquín, amarilla con cruz de lorena verde y mangas verdes, si bien el tono de amarillo de la versión inglesa tira más hacia el naranja. Además, a quien le guste el fútbol reconocerá a su criador: Sir Alex Ferguson, leyenda del Manchester United.

  • Como curiosidad, otra chaquetilla ilustre que hasta hoy en día sólo había visto por televisión: la de la yeguada Cheveley Park, situada en Newmarket, por entero roja con banda blanca y gorra azul. Su representante, Infinitive, en cabeza todo el recorrido, se hunde para quedar cuarta, lejos de la gemela y de quien la precede, Golden Dove, que puso en jaque la victoria de la enfurruñada por momentos también llegando desde atrás, aunque que finalmente claudica ante un torbellino -o Torbellina-.

  • La actuación de Alternativa genera comentarios mientras se proyecta la repetición de la carrera, yo mismo me veo abordado por un señor bastante simpático que me muestra su sorpresa por el resultado tras lo visto en el paddock y con el que hablo un rato.

  • Viendo la presentación de los corredores que concurren a la octava y última del día (o tarde nocturna), una carrera a condición sobre 6 furlongs, me llama la atención un alazán imponente que resulta ser hijo de “nuestro” gran Equiano, aquel pupilo de la cuadra Madroños entrenado por Mauricio Delcher, vendido a Inglaterra justo antes de ganar un grupo 1 en Ascot en 2008 en 1000 metros. Ya con su nueva chaquetilla, aquella jornada lució en la cabezada un ribete rojo y verde recordando a sus anteriores propietarios (y a todo el turf español en representación, pues nos hubiese gustado verlo ganar con las franjas verdirrojas). Obviamente, ya que no juego nada, no puedo menos que animar fervientemente a un caballo a cuyo padre vi ganar en directo un 15 de Agosto de 2007 en Lasarte. Hoy, a 1300 kilómetros y dieciséis años de ese momento, presencio como sale a competir De Rocker, de azul oscuro y franja vertical gris. Siempre al acecho de los punteros, entra poderoso en la recta, o eso parece, para luego deshacerse como un azucarillo y terminar penúltimo. No se puede decir que haya salido al progenitor. La carrera la gana la número 3, Elisheva, de verde oscuro con tres rombos blancos, que remata desde el fondo del paquete para rescatar el primer puesto por una nariz en la meta frente a May Remain, la favorita, que hace una punta enérgica y eso puede haberle penalizado en el mismo último tranco. Queda tercero Bankrupt para cerrar el trío y la jornada de este miércoles helado.

  • Salgo deprisa para coger el primer tren de vuelta a Londres, antes de salir hay que esperar a que vuelvan al paddock los caballos, tras los que se abre la valla. Los allí presentes, vemos pasar a May Remain y a su jockey contrariado, quejándose de algo al mozo.

  • Ya desde la estación, observo la silueta de la grada de Kempton. Una nueva tarde única e irrepetible ha acabado aquí dos semanas después, el tiempo corre como los purasangres y casi no da tiempo a darse cuenta. Y mientras espero casi una hora en el andén pasando frío porque el servicio está interrumpido, pienso en ese día futuro pero no muy lejano en que tomaré un tren para no volver a este lugar.








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