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martes 18 febrero 2020



Gran Bretaña - 10/07/03
ROYAL ASCOT EN VIVO (II)
De atuendos y condumios

ROYAL ASCOT EN VIVO (III)

por César A. Guedeja-Marrón de Onis

  • El asunto de la vestimenta en Royal Ascot es algo vital. Es muy curioso cómo se alecciona (un poco tarde, claro, porque cuando las prescripciones del programa llegan a las manos del sujeto obligado, so pena de tener su morada muy próxima, no tiene ya posibilidad de cambiarse) a los usuarios de cada recinto, acordes estos con la más estricta separación social, en forma de gueto tanto en sentido positivo como negativo.

  • Por ejemplo, en “the Royal enclosure” (el recinto real) no cabe vestir de trapillo, so pena de haberse colado como el sujeto ese, un actor, que arruinó la reputación de Scotland Yard al introducirse estrafalariamente vestido en una fiesta de la realeza. Es más difícil engañar a los rancios porteros de aquí que a Scotland Yard. ¿Una prueba?. El jockey americano Gary Stevens, que montó en varias carreras de la reunión vio cómo se le negaba la entrada al Grand Stand (la Tribuna del pueblo, vamos) por dos veces. Es de suponer que no llevaría la credencial y que para nada influiría su origen geográfico. Y eso para el Grand Stand, que si hubiese sido para el recinto real la cosa se hubiera revelado imposible. Hay que ir con chaqué y chistera los caballeros (no existe prohibición para las damas de ir así también pero ninguna usa ese indumento) y sombrero, mayoritariamente en forma de pamela, el ex sexo débil. Pero lo más llamativo y gracioso es que se especifica que “serán bienvenidos los atuendos típicos de los países de dónde provengan” de los privilegiados extranjeros a los que se permite pisar la misma hierba que la nobleza, presunta desde luego. Imagínense aquello lleno de trajes cortos y de faralaes. O de atuendos folkóricos de países africanos...

  • Y , sin embargo, nada se exige a Russian Rhythm (Kingmambo y un pedigree materno espeluznante, el de Balistroika por Nijinsky), por poner el caso de una señorita empiringotada, la ganadora del Coronation, por cierto de modo muy contundente, a la inglesa, haciendo hablar la clase y sin concesiones al respiro mediante un ataque sin piedad nada más encontrarse equilibrada en la recta final. No es desde luego Fallon un jinete que conduzca a sus monturas “en finesse ” pero quizá atacó con excesiva prontitud y castigo, tal vez por alguna precaución respecto a la segunda clasificada, bajo la correcta monta de Ortiz de Urbina, la también excelente pero algo nerviosa en el paddock Soviet Song (Marju). Pronóstico sencillo: ni una ni otra correrán ya mucho ni saldrán de la milla.
  • Pero la cosa del vestuario no acaba donde nos referíamos al Royal enclosure. Las normas, naturalmente, van mermando sus exigencias a medida que se desciende en la escala social, que tiene su límite más bajo en lo que llaman Silver Ring, que de “ring” tiene bastante y de “silver” (plata) poco, a la vista del publiquito libador que allá se concentra, a la altura de unos 500 metros de la meta. Eso sí, lo pasan divinamente y animan como posesos. Pues bien, ni siquiera ahí se puede ir con vaqueros, medida que aplaudo desde siempre pues no es de recibo la prenda americana ni para lo que se inventó, a saber, cuidar y manejar ganado en las planicies inmensas arrebatadas a los indios . Es de ver como algo muy inglés y muy pintoresco el examen a que sometía un estricto gobernante-cancerbero, tocado con un sombrero hongo y una flor en el ojal , a un imberbe que pretendía penetrar en el recinto sagrado con unos pantalones de esos y una camiseta de cargador. Hacía bandera de su autoridad.

  • Claro que otros no precisan de atuendo alguno o, por mejor decir, se despojan de él, como en el caso de un “striker” que galopó desprovisto de equipaje por la venerada pista, o no lo llevan permanentemente, salvando aparejos y mantilla, cual es el supuesto de las estrellas equinas que por allá se pasean , trotinan, galopan y regresan en medio de la adoración de las gentes, incluyendo la de aquellos que hemos perdido las pavas correspondientes. Ejemplo: En el Albany St, listed, compareció en el paddock una potrilla llamada Farewell To Arms, hija de Efisio, alazana incandescente (tanto le brillaba la capa al tenue sol de la primavera inglesa), que se hacía legalmente con la cartera de los feligreses. O las propias Russian Rhythm o Soviet Song. O casi, casi, cualquier participante de cualquier carrera con la obligada excepción de siempre. En este caso, la de Moon Ballad (Singspiel) que , horror, sudaba algo.......... ¿Estaba pasada de forma?. Bin Suroor tal vez lo sepa.

  • Y los olores y sabores. Aunque esto último es un sarcástico modo de describir. En Gran Bretaña, en general, apartadas las consabidas mesas selectas que en todo lugar existen, con la contraprestación de buenos puñados de libras, los sabores no son de recibo pues , si algún producto natural lo tiene bueno, caso del salmón, la incultura del país se encarga de arruinarlo con un especiado improcedente de todo punto . O hambre o malcomer, esa es la alternativa, cosa común a muchos países, quizá en menor grado. Eso, sin mencionar el afrentoso olor que se padece cuando uno se dirige al recinto de ensillado, procedente de un chiringuito, de bote en bote, que no duraría un solo diía en Djibouti , pongamos por caso. Apestoso. La cosa es de amargarle a uno la estancia en una zona del paddock, de la que hay que huir sin vacilación. Cierto es que en dos recintos hay lugares dónde, vendiendo el alma o pagando su precio, que se estima elevado, se puede libar bien y engañar al estómago con viandas soportables. Pero es un problema de tiempo y oportunidad el que se plantea, de modo que es preferible acudir, siempre que los alimentos no se mezclen en intragable pasta, al sistema de “picnic”. Que se practica, antes del comienzo de las operaciones, en praderas próximas a los dominios reales . No olvidemos que se trata de lugares que son de propiedad de la Reina, cerca de Windsor, en el Berkshire, dónde se crían unos cerdos negros apreciadísimos pero muy inferiores en clase y punta de velocidad a nuestros ibéricos. Si se carece de la posibilidad del picnic, lo mejor es acudir al expediente de un sandwich a ser posible insípido. Porque si encierra algún sabor estamos arreglados. El café es altamente desaconsejable.

  • Ningún problema de alimentación se detecta a primera vista en los ejemplares que compiten en Royal Ascot . No cabe duda, por ejemplo, para Zafeen (Zafonic y Shy Lady por Kaldoun), que ganó con facilidad un St James Palace St que se esperaba mejor. O para el triunfador del Prince of Wales St., Nayef (Gulch y Height of Fashion por Bustino), un caballo que no enamora porque .........le falta clase, si hablamos a alto nivel, y porque no repite actuaciones al mismo valor. Y, desde luego, en el caso de Choisir (Danehill Dancer y Great Selection por Lunchtime), la sensación de este año, que hizo suyos el King’s Stand St, grupo 2, el martes y el sábado el Golden Jubilee , grupo 1, consagrándose como el mejor sprinter del momento, porque su potencia física es espectacular, más de feria que de hipódromo. Si apabulla en el paseo previo, su galope corresponde a unas condiciones físicas no por más bastas menos válidas para una velocidad destructora. Rudo pegador australiano del que peroraremos más adelante.

  • El disfrute de las carreras compensa el enorme cansancio al que se llega con la última. Emociones , galopes de paddock a tribuna , donde es sencillísimo codearse literalmente con el Aga Kahn o la princesa Zarah (pues tienen el detalle de aficionado fetén de evitar los palcos de relación social y dedicarse a ver la carrera), cobros (raros), pagos (frecuentes y cuantiosos), comida a la velocidad del rayo (con riesgo de alteraciones estomacales), comentarios post carrera, aspavientos, ausencia de pausas y de asientos.... son demasiadas cosas como para no sentirse agotado. Caben entonces dos opciones si se carece de vehículo automóvil de regreso, que a su vez es una solución paliativa pero no satisfactoria porque el embotellamiento es de marabunta y , dado el largo viaje a cubrir , de difícil evacuación de líquidos trasegados: O quedarse a vivir la fiesta “·mixed” de la gente empiringotada y de la masa zarrapastrosa , ebria en su gran mayoría y con los papeles perdidos, en corro y coro infernal en torno a una nutrida banda de música y esperar un año a poder tomar el tren ...... o prescindir de la juerga pintoresca y galopar hacia la estación sin garantía alguna de salir pronto y, menos, de ganar, nunca mejor dicho, un asiento, en dura pelea tipo taekwondo si hace falta. Pero esta es otra guerra, nunca mejor dicho, de la que nos ocuparemos en la próxima entrega.










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