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domingo 16 febrero 2020



- 30/06/02
Recuerdos
Evocaciones de un tiempo pasado entre Pineda y la Zarzuela

Por ST. SIMON

  • Allá por el año 1981, unos chavales, cansados de hacer ligas virtuales de fútbol tirando dados los unos, los otros váyase Ud. a saber la razón, coincidieron en un hipódromo de proporciones desmesuradas... para sus ojos de terneza y mocedad. Pineda se llamaba aquel recinto de nuestros pretéritos sueños, y así se sigue llamando, capitidisminuido no solo él en proporciones arquitectónicas, sino también los vastos reinos juveniles en los que la imaginación y la ausencia de doblez reinaban en un vasto arenal llamado ilusión... ¿o debería decir candor?.COLORINES y KATTAR (y por supuesto MYOR, el némesis de los hermanos López y de los hermanos Torres) mandaron a hacer puñetas todo lo demás.

  • Con el tráfago de los días, esos benjamines optaron los unos por un aquí-te-pillo-aquí-te-mato, y los otros por un apasionamiento a ultranza, sin concesiones, tan propio además de una época de la vida del hombre, la mocedad, en la que como certeramente apunta el genio de Dostoievski, “uno no hace nada, pero está convencido –como todos los jóvenes que empiezan a vivir-, de realizar con prontitud cosas extraordinarias”.¿Y qué mejor amante para los inexpertos mozalbetes que esa hembra de bandera y de rompe y rasga apellidada De Caballos y portando y engalanándose con su porte el nombre “Carreras”?.Era una tentación caer y ser abrazados por ese compendio de belleza, plasticidad, un “no se qué”. O hado fatale!. Algunos, por supuesto, no pudimos resistirnos, como tampoco podrían posteriormente nuevas y (eso sí) reducidas generaciones de turfmaníacos, de la misma manera que antes de 1981 sucumbieron otras tantas personas, quienes con independencia de sus ideologías, banalidades y flaquezas, tenían –teníamos y tenemos- un sentido del gusto mucho más desarrollado que el resto de los mortales paridos en el ancho world: unidos por la comunión del turf, del turf patrio que hoy parece un ferrari desvencijado, y del turf internacional que tan cercano hogaño nos esta siendo al socaire de las nuevas tecnologías.

    En 1981 menda lerenda contaba a la sazón con 12 años. En vez de ahorrar para pipas, para un Questra o para empezar la dificilísima tarea de (en palabras de Julio Díez) pelear hembras, el tipo que esto suscribe decidió hacer un viajecito a Madrid el día de San Pedro para ver el G.P. de la villa et corte. Allí tuvo la inmensa fortuna de ver a EL PAIS doctorarse por segundo año consecutivo en “su” carrera, batiendo por dos cuerpos y medio a SERIAL, con el añadido de tener que concederle además 5 kilos. Era la etapa del ultraproteccionismo a la cría nacional, de los recargos a los importados, del “Gran Handicap de Primavera”, en palabras de Ramón Mendoza.

  • Esa primera vez el tierno infante fue acompañado por su progenitor... pero sólo esa primera vez. Sucesivamente, una o dos veces al año, JI, que es como la pérfida conexión Manolo-Tato-Gonzalo (la estirpe de los Griñán, con su excepcional revista “Corta Cabeza”...) me apodaba, tomaba el Talgo Estrella de la Luz o como coño se llamase y se pasaba con 13 o 14 añitos (entonces las mamás no solían dejar a sus nenes con 13 años solos en una ciudad extraña, pero eso pertenece a la era mesozoica) las noches de víspera en litera, llegando al irreal y fantasmagórico Madrid dominical a las 8 de la mañana, tras un corto viaje de 8 horas y media. Sí, ríanse, pero entonces ir de Sevilla a la capital del reino en menos de 9 horas era un lujo asiático. Los habitantes de la ciudad del Oso y el Madroño saben perfectamente lo que difiere Madrid en domingo con relación al resto de la semana, verdadero infierno en el que la indiferencia y la soledad entre la multitud se apoderan de forma inusitada sobre el viajero desacostumbrado a semejante ritmo de vida, pero en aquella época la deshumanización no parecía tan acendrada. O al menos esa es mi opinión, que en este caso podría estar obnubilada por la memoria traicionera, la nostalgia y aquello de “cualquiera tiempo pasado fue...”

  • Una vez en la admirada villa, yo no veía a los tíos grandes que me sacaban dos palmos como presuntos narcotraficantes, jueces corruptos o imitadores de Cassius Clay con sus esposas, no: yo observaba, así diga Ptolomeo lo que tenga que decir, a viejecitas felices y sonrientes, a simpáticos camareros, a personas fundidas en el más completo anonimato y que parecían desconocer la más elemental de las leyes del universo:
    que yo era Dios-desde luego me sentía como tal, con la perspectiva de una tarde de carreras en La Zarzuela.

  • Con los años, quedaron grabados en mi retina los recuerdos imborrables de NIMBO, HIGINIO y Walter Swinburn, INDIAN PRINCE, ZALDUENDO, MANOLA, RICHAL, CASUALIDAD, EL CRICRI, TERESA, VICHISKY, TOBA (Primer viaje en AVE!!!),MONET, SHERMAN, ROBERTIYA, PARTIPRAL... Fas y nefas, alegría y lágrimas. Conocí, aun no del todo, al círculo de excelentes aficionados de tribunas, frente a meta. Terminé casi siempre último en los concursos de pronósticos que organizaba Ota Griñón. Pronuncié frases históricas, como la del duelo TERESA-VICHISKY-“esto ya está corrido”-... respondida (tras el paseo de VICHISKY y la absoluta consternación que prodújome TERESA) por ese tímido y no por ello menos fino observador Tato Griñán,” efectivamente, JI, tenías toda la razón. La carrera estaba corrida”. Lo que ese aventajado tablista no supo es que tras la carrera me quede en las tribunas llorando desconsoladamente. También tuve días de vino y rosas, cuando delante de una trouppe de desconocidos dije “PARTIPRAL es un stayer y va a hacer picadillo a VERT AMANDE”. Risas clamorosas. Pero de mi misma opinión era “The King of the Girls”, Gonzalo. Ambos dos nos reímos a media recta de todo el planeta, y yo hice las desafiantes gesticulaciones que tanto ornan mi palmarés, y que eran de todo punto menester... Descubrí, casi a regañadientes, la grandeza de CASUALIDAD, el pequeño león de Rosales que casi aniquiló a tres generaciones; vibre con el triunfo en el Villamejor de EL CRICRI , hijo y nieto de mis admirados RHEFFISSIMO y BRABANT.Y, off course, me empalmé física y mentalmente con “mi” ROBERTIYA, que tantos disgustos me daría mezclados con innumerables alegrías. Tras todo ello, metro para la estación, despedida de mis amigos con un “hasta el Memorial, quizás?”, y el bajonazo espiritual de la vuelta a Hispalis para seguir con el cotidiano devenir, mascando piedras tras las derrotas las más de las veces de mis favoritos, o ebrio de satisfacción cuando los hados fueron propicios con las inclinaciones de mi alma...

  • Sencillamente,” un día en las carreras”. En La Zarzuela. Vivencias de un niño que ya no lo es. En La Zarzuela... Cuesta de las Perdices, Monte del Pardo, soberbia recta final, vidas asoladas, extinguido el fuego de viejos aficionados, derrumbada nuestra pequeña historia. Si, todo eso y muchísimo más sucedió en el hipódromo de La Zarzuela.











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