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jueves 2 abril 2020



Francia - 01/06/02
JOCKEY CLUB de alto nivel
ACT ONE captará miradas en Chantilly, que ven en él algo más que el previsible ganador de la carrera

Por César A. Guedeja-Marrón de Onís

  • El domingo 2 no es sólo fiesta por mor del calendario sino porque, en el precioso hipódromo de Chantilly, se disputa el Prix du Jockey Club, sobre los dos mil cuatrocientos metros de la clásica distancia, como clásico ha sido el día en el turf francés, uno de los dos únicos en el año en que se llevaba bombín, y no solamente por los caballeros.

  • La comparación con el Derby es improcedente si se entiende como parangón de calidad porque la de Epsom es el no va más de dificultad para un potro y porque es como el buque insignia del turf, imbatible en prestigio y solera. Es “la cuna”.

  • Pero eso no hace desmerecer a la carrera de Chantilly pues aunque la dotación no lo es todo, los 628.000 euros que esperan al ganador son razón más que bastante para quitarse el sombrero y atarse los machos. Eso, sin contar con un palmarés impresionante en algunas épocas. Nombres de leyenda en el turf (alguno reciente, muy reciente) orlan una carrera de esas que son diana para muchos entrenadores, y no solamente franceses. Dos ejemplos nos bastarán: Peintre Celebre y Montjeu. Mis lectores, no por reducidos en número menos importantes sujetos susceptibles de agradecimiento y elogio por su constancia (la “inmensa minoría”, que decía Abraham Garcia), saben que ambos ejemplares son, en especial el primero, lo que yo considero “crème de la crème” de los tiempos modernos. Y lo digo todo con eso.

  • A más, claro es, de un cierto nacionalismo francés que se sustenta en ellos para reivindicar que las cosas no se hacen tan mal en la dulce Galia. Lo que, en mi opinión, es una verdad como un templo egipcio. Las cosas solo deben compararse sin ánimo de menosprecio a las que resultan en desventaja y que el turf francés haya tirado por la borda, por múltiples razones, su capital de mejor del mundo durante largos años de la mitad del siglo pasado, no debe mover a pensar que no sigue siendo importantísimo, de lo más granado del mundo, dotado de grandes virtudes a imitar.

  • En esta línea, el 2002 nos trae un punto de máximo interés: Se llama Act One, francés de nacimiento y cría, hijo de In the Wings y Summer Sonnet por Baillamont, que concita los más apasionados cánticos de loa de cuantos nos ocupamos de este delicioso mundo del caballo de carreras.

    ACT ONE (T. Gillet) tras ganar el Lupin. Fotos:Jesús de Miguel

  • Porque ya hay quien dice que estamos ante un cuasi crack (ya saben que yo soy muy cicatero en otorgar títulos tan altos), que su galope fácil en Greffulhe y Lupin ha sido de un absoluto dominio, y que su imbatibilidad es flor de duración prolongada y no de un día.

  • Por si ello no bastase, es propiedad de un criador cuya peripecia enternece. Relativamente limitado de recursos, ha conseguido grandes logros, parece ser que siempre se ha mostrado caballero, y está gravemente enfermo. No sería mal ánimo para él que el potro mantuviera la imbatibilidad, cosa no asombrosa si pensamos que a muchos de sus rivales les ha machacado varias veces. Y con facilidad. Le entrena Pease y le montará su habitual compañero, Thierry Gillet. Favorito lógico y claro. No parece que la distancia le constituya un problema. Sí puede serlo el paso, que él ha impuesto más o menos en todas sus victorias, porque no me cabe duda de que el domingo habrá un tren rápido. Más bien, un AVE. Y el tordo parece precisar ir en puestos delanteros.

  • Pero nunca hay caminos de rosas. Así, deberá enfrentase a un potro de esos que roban el corazón y la cartera, el pequeñín castaño irlandés Khalkevi (Kahyasi y Khalisa por Persian Bold) que ha enamorado a quien esto escribe en su última salida, el Hocquart, exhibiendo una aceleración, una acción y una clase, divinas. Los dos mil cuatrocientos metros son un aliado para él como enemigo es el que esté, con toda la normalidad del mundo, aún algo verde. Son muy poquitas las veces que compitió (una a dos años) y eso le puede pasar factura. El conservador entrenador del Aga Khan, Alain de Royer Dupré, es cabeza del team moderno en Francia de los colores verdes, con Soumillon de conductor. Me pongo por un instante en la piel del joven jockey y no me agrada la sensación de presión y responsabilidad que tiene encima. Tampoco Gillet estará muy tranquilo.

  • Pero no corren solos. Hay algunos elementos más de mucho cuidado. Without Connexion, por ejemplo, un hijo de Rainbow Quest y Flabbergasted por Sadler’s Wells (en adelante, S. W. ), irlandés, pupilo de Bary, un preparador que tiende a esta carrera como una mosca a la miel. El potro ha sido tercero del Lupin, mejorando mucho y dando impresión de precisar más metros, lo mismo que hizo en el Greffulhe. Es de J.L. Bouchard y le montará T. Jarnet.

  • Simeon ( Lamtarra y Noble Lily por Vaguely Noble), suplementado para la carrera, preparado por Johnstone, perteneciente a Jumeiragh Racing, que viene de ganar todas las pruebas en que ha salido a la pista en el año, incluyendo el G 3 Classic Trial en Sandown. Da respeto por origen y todos los datos que sobre él se tienen. Le conducirá Dettori. Atención.

  • Castle Gandolfo, un USA con el que O’Brien ha querido ganar el Derby de Kentucky, fracasando. Hijo de Gone West y Golden Oriole por Northern Dancer, cabe duda razonable sobre su aliento. Antes, ganó en Lingfield sobre 1.600 y, a dos años, llegó segundo en el Criterium de St. Cloud y en el Racing Post Trophy. Es de Mme. Magnier y le monta Murtagh. Otro peligro amarillo. O azul oscurísimo en este caso.

  • Black Sam Bellamy (IRE), hijo de S.W. y Urban Sea por Miswaki, tiene el honor de ser propio hermano de Galileo y, claro, su origen avala que esté en todas las batallas importantes. Ganador esta temporada en The Curragh, corrió decentemente en el Hocquart de Khalkevi. Le montará el joven talento irlandés Spencer. En este caso, la propiedad es compartida entre Tabor y Mme. Magnier.

  • Hay otro potro a tener muy en cuenta. Otro Bary. Se llama Sulamani, es irlandés, y tiene vitola de gran caballo. Hijo de Hernando y Soul Dream por Alleged, hará perfectamente los metros y está imbatido en sus dos apariciones en competición. Las dos, este año, en la distancia clásica, en M. Laffitte y Chantilly. Cuidado con él aunque esté tan verde o más que el segundo favorito. Es de Niarchos y le montará Thulliez.

  • Louveteau, USA, es de Wildenstein y le entrena Lellouche. Por supuesto le montará Boeuf, jockey muy en fuerza más que en forma. Tiene pergaminos, a mi juicio, para estar en la liza. Hijo de Bahri y Louveterie por Nureyev, puede hacer la distancia a pesar de los nombres citados porque ya ha demostrado necesitar más metros de los que hizo en su carrera del Hocquart, donde se le distanció al quinto puesto con toda justicia.

  • Tampoco hay que olvidar a Diaghilev (IRE), un hijo de S.W. y Darara por Top Ville, que ha ganado el Prix La Force, sobre 2.000 metros. Fue bien batido a dos años por Act One en el Criterium Internacional. Es del tándem Tabor Magnier, lo entrena O’Brien y será conducido por Kinane. Lo que da que pensar.

  • Le Fou es otro IRE, hijo de Polish Precedent y Floripedes por Top Ville (hermano, pues, de Montjeu), que estuvo vencido por el anterior comentado en el La Force, corriendo bien, con algunos problemas. Le cuida Hammond y le llevará Také. Difícil... con un loco.

  • Los demás, prometiendo algo, no parece que puedan dar el sorpresón. Alvarinho (FR), un Saint Estephe y Jastarnia por Junius parece que estará en Chantilly el domingo más por capricho de su propietario, Cardoso de Oliveira, que por sus papeles. Es maiden, después de 10 carreras, de las que 5 han sido este año, sin pasar del quinto puesto. Monta Spanu, que es como decir, con lo peligroso que esto es, que es imposible su victoria.

  • Martaline, GB, nacido de Linamix y Coraline por S.W. tiene un excelente pedigree pero no papel. Tercero del La Force, única salida en el año, logró ganar una vez a dos años, siendo bien batido cuando la compañía era dura, como en el Condé o el Criterium de St. Cloud. No obstante, hay que contar con el dato de que es Fabre su entrenador y que pertenece a Khaled Abdullah. Le monta Peslier. Puede verse favorecido por el terreno, que se presume blando. Más de una colocación no creo que pueda lograr.

  • Polities tiene algo más que decir pero no como para que apoyemos su candidatura. Es un USA, al cuidado de Rouget, que hizo sus dos años en campaña por provincias en Francia y que este año ha ganado en Longchamp con buen estilo, después de hacerlo en Toulouse también. Pertenece a I.M. Fares y será Mendizábal el que le enseñe el camino.

  • Temple of Artemis, GB, es hijo de Spinning World y World Casessa por Caro. Viene, según parece, de pacemaker para los O’Brien. Pertenece a Mme. Magnier y le montará O’Donoghue. Ha sido séptimo tanto en el Lupin como en el Hocquart. Comparsa, pues.

  • Nos queda Great Pretender, un irlandés más, hijo de King’s Theatre y Settler por Darshaan, que ha sido bien batido en él La Force, donde llegó cuarto, y en el Noailles, donde fue segundo de Act One. Propiedad de Strauss, le monta Bonilla por encargo de Robert Collet. No correrá mal pero la victoria se antoja increíble.
    Un gran Jockey Club se nos avecina y no creo equivocarme. Veremos qué sucede en Epsom y, poco después, en Ascot. Pero, o yerro hasta el corvejón, o en el Arco de Triunfo habrá, sin lesiones por medio, no menos de tres o cuatro candidatos de los que corren el domingo que viene. Sin embargo, no conviene adelantar acontecimientos. De momento, tenemos un plato de alta gastronomía delante de nosotros. A comer paladeando.











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