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sábado 22 febrero 2020



Francia - 11/06/05
SHAMARDAL otorga el primer Jockey Club a Bin Suroor y a Godolphin
A HURRICANE RUN le faltan metros y experiencia

Por CFGD

El pasado domingo se corría el primer Jockey Club de la “Era Moderna”, el de los 2100 metros, ese nuevo –no sinónimo de inteligente- invento de la actual directiva del turf francés que ni es carne ni pescado, ni chicha ni limoná, sino una especie de carrerita en la que entran todos los que no tienen mimbres suficientes como para ser de la partida en el Derby. Y así las cosas, ganaba SHAMARDAL, batiendo por un cuello a HURRICANE RUN, con ROCAMADOUR tercero, a medio cuerpo y GHARIR cuarto, a un corto cuello. Esto en cuanto al resultado oficial porque, en la realidad, era LAVEROCK el que entraba tercero, si bien era distanciado -tras la oportuna investigación de oficio- a la sexta plaza, tras RUWI, al que había molestado en los momentos decisivos.

  • Pese a salir por el cajón número trece –o quizá por eso- y a la vista de que nadie se quería hacer con el mando al inicio, Dettori decide exigir a SHAMARDAL para que se ponga primero y, una vez en esa posición de privilegio, detiene el ritmo de la carrera a su antojo hasta dónde le da la gana y conviene, exigiendo mayor esfuerzo a su montura cuando los demás creen que vienen sobre un caballo batido y, en síntesis, dejando a todos con tres palmos de narices o -como se dice por la América latina- “con los crespos hechos” o “haciéndoles tarugos”. En un final terrorífico, no sólo por su velocidad sino por su inconsistencia, por los reiterados cambios de línea e irregularidades reveladoras de su bisoñez, la supuesta estrella gala, HURRICANE RUN, montado por la supuesta estrella del látigo del país vecino –aunque oriundo de las Bélgicas-, Cristophe Soumillon, se quedaba a un cuello de lo que habría sido una victoria excelsa pero que pasó a ser una derrota causada por la falta de paso y el corto metraje.

  • No hay nada mejor que recibir fuertes dosis de la propia medicina para reconocer nuestros errores, axioma de aplicación a cualquiera que no sea francés, ya que estos últimos no yerran o ellos así lo creen. Decimos esto por dos circunstancias que se han producido en este Derby francés de nueva generación: la primera, la falta de paso de la carrera y la segunda, la reducción en 300 metros del metraje de la prueba. Ahora sí, ahora que ninguna de las dos favorece a los de casa, se echa la culpa a ambas, se las responsabiliza del fracaso propio. Ciertamente, de tan ciegos como parecen y como nos quieren hacer parecer al resto, estos gabachos resultan patéticos e indignantes a la vez. O sea, que ahora se puede escuchar, o leer, impávidos, una durísima crítica a que no hubo paso alguno en la carrera, a que los 300 metros de menos perjudicaron claramente la probabilidad del supuesto crack francés –imbatido en tres salidas en las que, por cierto, no había batido a nadie- que en la milla y media se habría dado un paseo, a que todo el mérito de la victoria cabe atribuirlo a la estratosférica monta del ciudadano italiano Dettori, sin el que SHAMARDAL parece que no sería nadie y otros conceptos igualmente injustos y partidistas.

  • Puntualicemos de forma más objetiva algunos detalles: SHAMARDAL podrá gustar o no pero, en puridad, antes de la carrera era el potro que contaba con un mejor historial, de tal manera que de no ser por la majadería de sus responsables de sacarle en Dubai en una pista de dirt que aborrece, estaríamos ante un caballo imbatido que, a estas alturas de la película, ya es ganador de tres Grupos 1. Y eso son hechos. Por otra parte, Dettori no nació ayer y al apercibirse de inmediato que los galos se la pensaban jugar como suelen, con una pseudo carrera al tran tran a la que tan acostumbrados están, decidía que no iba a ser a él al que vieran la cara de tonto y que puesto que las cosas se planteaban de aquella manera, tomaría él mismo la iniciativa para darles de su propia medicina, en beneficio personal. Y desde luego que para tales maniobras el milanés es maestro, faltaría más. Finalmente, lo que no es de recibo es afirmar un sábado que, después de todo, los 2100 metros a que ha quedado reducido este Jockey Club de pastel no están tan mal porque permiten una mayor afluencia de potros y una mayor competitividad y clamar un domingo por la importancia que, de cara al resultado, habría tenido el que la prueba se corriera en la distancia clásica. ¡A esparragar! Es a dónde deben dirigirse en bloque nuestros vecinos.

  • Para Godolphin y Bin Suroor este es el primer Jockey Club de todo su historial, no así para Dettori que ya lo ganaba con Polytain en el 92. Se desconoce ahora el futuro inmediato del hijo de Giant´s Causeway aunque la idea parece que no se aleja de este tipo de distancia. Sea como sea, el resto del año va a resultar duro para este caballo que debe mantener un nivel tan alto como el que representa el poco corriente doblete Poule- Jockey Club frente a otro tipo de competidores de mayor entidad o madurez. Habrá que seguir viéndole.

    Crónica PREVIA de esta jornada










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