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lunes 21 octubre 2019



- 02/11/01
Después de la Breeder’s


Por Gerardo Torres
  • La Breeder’s Cup marca seguramente el final del año turfístico y, lamentablemente, el gran meeting norteamericano ha pasado ya. Había que esperar a la cita de Belmont Park para reflexionar sobre lo que nos ha dejado este año 2001 en las pistas de carreras, y lejos de ser el presente artículo un resumen del año, sí que es una reflexión muy personal de las sensaciones producidas por la campaña que termina, una campaña que estuvo partida en dos mitades, la que estuvo bajo el control de Aidan O’Brien, que lo ganó casi todo hasta el verano, y la que estuvo dominada por Godolphin desde el periodo estival hasta la fecha.

  • Quizá el héroe de este 2001 haya sido Fantastic Light, un caballo que ha estado corriendo contra los mejores desde que tenía los tres años y que ha sido con cinco cuando ha dado su mejor rendimiento, después de ganar en muchas pistas distintas y de batir a casi todos los que se han enfrentado a él. En él se ejemplifica el excelente trabajo de la gente del ex policía Saeed Bin Suroor, que es capaz de mantener a los caballos en forma durante mucho tiempo y también de cuidarlos durante meses hasta ponerlos en su punto para reaparecer en condiciones de ganar al más pintado. Es el caso de Sakhee, que irrumpió en el International Stakes con una fuerza brutal hasta el punto de eclipsar al que hasta entonces estaba siendo protagonista absoluto de la temporada: Galileo. Hablamos, por lo tanto, de los tres grandes nombres de este 2001. Ante el primero hay que quitarse el sombrero porque le ha dado color al año con su completísima campaña, aunque, como dice el admirado Kofks, poco cariño debe de tenerle Frankie Dettori cuando no ha dicho de él que es el mejor caballo que ha montado en su vida. Sakhee demostró estar a años luz del resto al arrasar a los mejores mediofondistas en aquel International Stakes (Grandera, Medicean o Black Minnaloushe, para mí, sin embargo, un excelente millero) y se comió con patatas a los que osaron pelearle el Arco, reivindicando por otra parte el nombre de Sinndar, el ganador de la anterior edición y su verdugo en el Epsom Derby de 2000. Verdaderamente el Arco pareció una buena carrera, inferior eso sí a la del año anterior. La decisión de retirar prematuramente a la yeguada al citado Sinndar y a Giant’s Causeway nos ha privado de espectáculos sin duda inolvidables, así como las lesiones de Petrushka o Kalanisi y el año anormal de Egyptband. La decisión comercial de retirar ya a Galileo (y es el caso también de Golan) va a significar que el hijo de Urban Sea se vaya al prado sin haber demostrado si lo suyo fue un error de planteamiento (pasar de los 2.400 metros a los 2.000) o si es que, sencillamente, no era tan bueno como pareció en el Derby. En cualquier caso, el argumento de Michael Tabor de que “el potro ya no tiene nada que demostrar” suena verdaderamente a chiste. Afortunadamente, Sakhee sí que va a seguir en entrenamiento, y eso significa que el año que viene tendrá la reválida para demostrar si es que los rivales de esta temporada no eran realmente buenos o es que él, en verdad, sí que lo es.

  • En la generación clásica han destacado muchos nombres y no creo, sinceramente, que hayan formado una generación floja. La mala suerte se cebó con caballos como Imagine, Wareed, Morshdi o Alexius, por citar algunos ejemplos en Europa, sin olvidarnos de Point Given en Estado Unidos, pero otros como Aquarelliste, Milan, Golan, Mozart y Black Minnaloushe en sus distancias, más Lailani o Banks Hill, sí han demostrado tener verdadera clase. El hecho de que algunos de ellos, como Aquarelliste, Milan o Banks Hill, vayan a seguir en entrenamiento, nos hace esperar la temporada venidera con más ilusion que la que teníamos este invierno pasado respecto al año que acaba de terminar.

  • "Porque lo cierto es que después del año pasado, en el que disfrutamos con Sinndar, Giant’s Causeway, Dubai Millenium, Montjeu, Kalanisi, Egyptband o Volvoreta (y particularmente citaría a Suances), parecía que nada sería igual. Y creo que el nivel ha sido algo inferior, pero la intensidad con la que hemos vivido este 2001 ha sido una verdadera sorpresa."Pues con Sakhee en training, ya podemos soñar mucho. Con los otros nombres citados y los que aparecerán (ojo con ese Nayef y cuidado con Tobougg y Alexius), más los tres años, podemos pensar que la temporada que ya se avecina será también muy interesante. ¿Y qué dos años? Pues ese Johannesburg que deslumbró en Belmont Park da pie a la esperanza, aunque, lamentablemente para los europeos, parece que en principio se va a quedar en USA para intentar ganar el Kentucky Derby, lo mismo que, al parecer, han pensado los jeques para Dubai Destination, retirado a última hora en el Dewhurst. ¿Lo logrará? Quién sabe, pero aquí nos quedarán Landseer, Rock of Gibraltar, Queen’s Logic y Gossamer, entre lo que hemos visto, más las esperanzas de Shanmer entre los franceses y la pléyade de potros que, a buen seguro, irán apareciendo en adelante. ¿Valdrá lo que se pagó por él Tasmanian Tiger, tercero en su debut? ¿Qué será capaz de hacer Black Sam Bellamy, el propio hermano de Galileo?

  • En cualquier caso, sí que me gustaría hacer un último apunte para preguntar qué pasa con el turf francés. Ni Anabaa Blue, ni Maille Pistol, ni Chichicastenango, ni Vahorimix. Sólo Aquarelliste. Las victorias de Banks Hill (nacida en Inglaterra) o Val Royal (entrenado en USA) en la Breeder’s no deben llevarnos a ninguna engañosa conclusión. Lo cierto es que cada vez que que han bajado los caballos de las islas a las pistas galas se han llevado el gato al agua. La supremacía de ingleses, americanos e irlandeses ha sido total. ¿Demasiado Linamix? Parece que a los franceses les hace falta sangre nueva, aunque con la fuerza de los petrodólares del Sheik Mohammed y de los dólares de Tabor esta labor parece sin duda muy complicada.

  • Todo termina con la satisfacción de haber encontrado a Sakhee a última hora, con el gozo de haber disfrutado con un nuevo Iron Horse (por favor, no comparar), Fantastic Light, y con el mal sabor de boca que nos dejaron las dos últimas salidas de un Galileo que apuntaba mucho más alto. Quisiera que siguiera corriendo porque parece tan injusto que se retire ahora como descabellado hubiera resultado su retirada tras el King George, por ejemplo. Pronto empieza un ciclo nuevo. Y ojalá seamos nosotros capaces de reactivar nuestro circuito lo antes posible para no tener que estar sólo pendientes de Equidia.










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