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domingo 21 julio 2019



GB - 09/08/06
ASCOT Y LONGCHAMP, LA CONEXIÓN EUROPEA


César Augusto Guedeja- Marrón de Onis

La reciente inauguración del renovado Ascot, máxime si la ponemos en relación con proyectos apasionantes en Longchamp, sugiere ideas para llenar como poco un tomo del tipo de “La guerra y la paz”. Que nadie se asuste. Nuestro propósito es más modesto y más práctico porque lo que pretendemos es dar una breve visión de lo que significa el templo británico y de lo que significa y significará, con un interesante futuro, el hipódromo parisino.

  • El esfuerzo de las autoridades británicas y de los gestores encargados de llevar a término el proyecto del nuevo Ascot ha sido enorme y se puede decir que, con las salvedades que se quiera, con los peros más exigentes y con las muecas más despectivas que algún recalcitrante muestre, el éxito es patente. Y, sin ironías, que sea realidad una nueva maravilla cuyo presupuesto se ha desviado tan solo alrededor de un 5 por ciento, arrojando un coste total de unos 200.000.000 de libras, merece quitarse la chistera. Es una muestra del espíritu británico, del amor a los caballos de carreras que allí se derrocha.

  • Hay defectos, claro, que pueden ser tratados desde muy diferentes perspectivas. A uno, por ejemplo, con muchas horas de “paddock” y de carreras, no le agrada que la tradición y la vitola de los grandes “tracks” se vea alterada. Pero ha de reconocerse que eso, si se produce un “aggiornamento”, es consustancial, inevitable. Algo así ha sucedido con Ascot, cuyo preciosísimo “paddock” (con más solera que las Pirámides de Egipto, con perdón de la barbaridad histórica), un sueño bucólico, si se me permite la expresión, ha desaparecido en su función, si bien el inefable sentido de los pictos para respetar en lo posible los añejos sabores ha intentado conservar en parte los aromas, cambiando, eso sí, el fín de la zona en que se hallaba, destinándola a solaz de paseantes y estudiosos de los próximos eventos y al “pre-paddock” o recinto de ensillado, donde se va uno percatando, relamiéndose más bien, de lo que en pocos minutos se puede disfrutar. Se ha respetado el “Totalisator building”, levantado en 1878.

  • El nuevo “paddock” se ha situado, racionalmente, más a la altura del centro de las tribunas y se ha diseñado con capacidad para la friolera de 8.000 espectadores. Muy bonito aunque no resista la comparación con el antiguo. Pero el acceso a las tribunas desde ahí es simple, ganándose mucho tiempo al no ser precisos los galopes de antes, si se quería apostar pausadamente y coger sitio para ver la carrera de turno sin practicar artes marciales. En la planta baja de la edificación (la galería) están la mayor parte de los puntos para apostar y, desde allí, se ha de subir fácilmente gracias a escaleras mecánicas (24) al lugar que a uno le corresponda, desde los palcos (265 en el nuevo stand), a las tribunas de prensa, reservadas, clubes, “grand stand” etc, con la particularidad de que la escalera correctamente elegida no hace paradas intermedias: le sitúa a uno en el lugar debido sin dilaciones, atravesando en sentido ascendente el centro de la galería a cuyos lados se hallan restaurantes o servicios diversos y tribunas, respectivamente, unidos por 40 puentes. Todo ello aderezado con unas enormes cristaleras, que permiten la entrada de una gran cantidad de luz (10.000 metros cuadrados de cristales) que comprenden un alto porcentaje de los 395 metros de edificación que, dicho sea de paso, describe una pequeña curva respecto a la pista. Se han edificado también torres al estilo del Estadio Bernabéu como medio de acceso a pie a distintas alturas y de evacuación rápida.

  • El defecto principal que cabe atribuir al proyecto, que no ocultamos ha tenido también críticas feroces, es que, no sé si por haber repartido en muchos pisos a los espectadores o por haberse diseñado bajo condicionantes técnicos previos, ha dejado poco espacio para la enorme cantidad de público que acude al Royal meeting, si bien presumiblemente será más que suficiente para los eventos regulares. Con lo cual, ver la Copa de Oro de Ascot, por ejemplo, era misión imposible si no se detentaba un título de privilegio o se madrugaba en la toma al asalto de alguna posición ventajosa. Con todo, el aforo total alcanza la cifra de 80.000 espectadores (el Lady’s day, el de la Copa de Oro, admitió una cantidad muy próxima) para admiración del mundo entero.

  • Terminamos con el aspecto estructural diciendo que hay cientos, exagerando, de bares de nombre divertido, alusivo a los avatares de carreras y apostantes, y de “cocinas” (dicen que 39, lo que es atroz puesto que hablamos de Inglaterra y les juro que, en medio de tan portentoso hipódromo, de vez en cuando se perciben mareantes efluvios que fuerzan a acelerar la marcha y que “chirrían” estrepitosamente); que los bares son incontables y no podía ser de otro modo para dar abasto a tanta libación, un atractivo más, el “drinking”, para los asistentes; que está dotado de los más vanguardistas medios, con 1.000 pantallas de alta definición para diversos usos y la infraestructura precisa para nuevas tecnologías, con los kilómetros o millas de cable que ustedes quieran; y que en los días señalados del Royal Ascot se emplean unos pocos operarios: 6.000. El único punto de vista que nos queda por tocar es el estético, imposible de ignorar en quien es aficionado a las carreras de caballos pues tengo por seguro que la causa real de ese apego es un sentido de la belleza sin el que no se concibe la vida. Pues bien, es más atractivo que bello o próximo a una obra de arte, tiene pretensiones de elegancia y utiliza materiales simples, muy lejos, y eso es perfecto, de la más mínima horterada. Pero sí admite el matiz de hermoso y es además adecuado, práctico, funcional y muy “à la page” de principios del siglo XXI, muy al estilo “Terminal 4” del aeropuerto de Barajas, con ventaja sobre ésta en cuanto a funcionalidad y ahorro de tiempos. Dicho sea con perdón para los arquitectos defensores de la faraónica tabarra de Madrid.

  • La pista ha sido remodelada en partes no del todo perceptibles para el espectador, suavizándose la curva diabólica, que aún conserva parte de ese carácter, y sin merma de la selectividad general y de la recta final en particular. En suma, parece como si se hubiesen preparado ya los rectores de Ascot para las celebraciones del próximo tricentenario del año 2.011. Y todo se ha hecho “perdiendo” solo un Royal meeting y un King George VI and Queen Elizabeth St…., disputados, respectivamente, en York y en Newbury…….Admirable el respeto de plazos en construcción (entre septiembre de 2004 y junio de 2006) , incluso en Gran Bretaña. Será la afición…

  • Pronto veremos la conexión con Longchamp, que no es producto de la imaginación del escriba, más debemos antes detenernos a vuelapluma en algunos de los máximos puntos de interés del Royal meeting 2006, según mi peculiar criterio. Descartada la consideración como gran evento de la Copa de Oro, ganada por un decentísimo Yeats (Sadler’s Wells), lo mejor se vió en el Prince of Wales St. de Ouija Board (Cape Cross), tras una buena monta de Peslier, batiendo a Electrocutionist (Red Ransom). También fue verdadero grupo 1, sin grandes excelencias, el St. James’s Palace St ganado por Araafa (Mull of Kintyre) delante del estupendo Stormy River (Verglas) al que uno estima más personalmente. Muy bien Nannina (Medicean ) en el Coronation St. mostrando lo que vale la aceleración postrera. El Queen Anne St dió lugar a la polémica por la decisión de los Comisarios de no distanciar al ganador, Ad Valorem (Danzig), en perjuicio de varios afectados (Peeress, Court Mastepiece) por el partido de polo que habitualmente juega el jockey del ganador, K. Fallon, en las rectas finales de cualquier hipódromo….sin precisarlo, pues, a mi humilde juicio, su caballo ganaba la carrera sin dudarlo. Por cierto que el caso de este jinete, rabiosa actualidad en Gran Bretaña, me obliga a una reflexión sobre la aplicación de la justicia hípica y no me refiero a las habituales muy severas sanciones de puesta a pie, sin distanciar, que suelen tomar los comisarios ingleses. El irlandés está suspendido en la actualidad para montar , habiendo confirmado ya un Tribunal de Justicia, según me informan, la sanción, que se le aplicó por el Jockey Club en virtud de los indicios de haber participado en amaños de carreras en varios hipódromos de allá, sin duelo y con un carácter ejemplificador que aplaudo hasta romperme las manos. Porque es mucho lo que se juega el tinglado y hay que ser implacable en asuntos tan delicados donde una gran cantidad de grupos, corporativos o no, de personas pueden ver arruinados sus legítimos intereses, tal y como se dice en el acuerdo de suspensión. Todo ello sea dicho sin perjuicio de la presunción de inocencia que todo bicho viviente debe disfrutar hasta el pronunciamiento judicial final.

  • Algo de sorpresa produjo la victoria de Les Arcs (Arch) en la Golden Jubilee. Y ya aparte grupos 1,otros elementos a destacar del meeting fueron Jeremy (Danehill Dancer en el Jersey St. (Soviet Song (Marju) en el Windsor Forest St., Mont Etoile (Montjeu) en el Ribblesdale St., dotada de excelente punta de velocidad, el sprinter australiano Takeover Target (Celtic Swing) en el King’s Stand St., sin alcanzar las excelencias de su paisano Choisir , por ejemplo, y los prometedores potrillos Hellvelyn (Ishiguru), ganador del Coventry St., Gilded (Redback) , victoriosa en el Queen Mary St., y Dutch Art (Medicean) en el Norfolk St. También gustó Red Evie (Intikhab) en un handicap listed.

  • En conjunto, hay que rendir honor a la verdad y decir que, en punto a calidad hípica no ha sido de los mejores Royal meetings de los últimos tiempos. Apuesto a que el año que viene vemos mejores hazañas si el tiempo destructor nos lo permite. Y, permítaseme un aparte breve para proclamar, a contracorriente de seguro, que los jockeys punteros franceses montan mejor que la mayoría de los que lo hacen en Albión, quizá con la excepción de Dettori, con todos los respetos a su fuerza, valentía y empeño. Pero, en punto a clase y genialidad esporádica, no dudo de la superioridad de Peslier, Soumillon (belga de nación) o Lemaire. Por el momento.

  • Concluyamos con la conexión con Longchamp, intensa hoy a raíz de la disputa y gran triunfo, del más alto nivel, de Hurricane Run (Montjeu) en el King George VI and Queen Elizabeth St 2006. Eso fue una carrera cumbre con una tremenda lucha de tres elementos del máximo valor (Electrocutionist y Heart’s Cry fueron los otros) con triunfo de quien uno estima como el mejor caballo clásico desde que se exhibía su propio padre hasta hoy. Y no sé si tiene mejores virtudes. Baste decir que, en mi opinión, el alemán (esa es su nación, si bien lo entrena el mago Fabre en la estúpidamente denostada Francia) no me parece inferior a su padre, Montjeu. Palabras mayores. Y viene aquí el protagonismo de Longchamp. Allí ganó Montjeu un Arco y en Ascot un KG VI…con la cola en trompeta; y allí triunfó espectacularmente Hurricane Run el año último también en el Arco. Y dicen ahora que va a ir a la Breeders’ Cup. Herejía, anatema y todo lo que ustedes quieran. El Arco es la carrera del otoño, la selectiva, “lo difícil”. Este año parece se enfrentaría (además de, tal vez, a Heart’s Cry, el aguerrido tercero del KG VI 2.006), con otro japonés objeto de ditirambos de todo el mundo, por su bravura el temido, llamado Deep Impact, aparte todos los Electrocutionist, Shirocco y demás… Eso tendría mérito supremo. Y, de paso, hacer el doblete de la gran carrera de otoño… en estos tiempos ¡¡¡¡¡!!!!!…, igualando la hazaña de Lamtarra, sería regio. Mucho me temo, no obstante, que su propiedad busca otros valores distintos al clasicismo y es o será más proclive a la rica horterada americana, muy respetable por otra parte.

    Pero no se limita a esta apasionante cuestión la conexión entre Ascot y Longchamp. Está también la declaración muy reciente de M. Romanet en virtud de la cual existe la idea de llevar a la realidad un proyecto de remodelación de Longchamp en la línea de lo que en Ascot se ha hecho. Mucho espíritu malévolo, irracionalmente antigalo (solo así se puede adoptar tal postura, salvo agravios personales), pensará que esa es una reacción provocada por la envidia del éxito de la obra del “track” del condado de Berkshire. Por supuesto que algún estímulo puede haber despertado en los rectores franceses pero las cosas no son tan simples. Longchamp es un precioso lugar HOY Y HACE YA MUCHOS AÑOS modélico. Repito: MODÉLICO. El más cómodo y de los más bonitos y mejor situados hipódromos respecto a una ciudad de los muchos que uno conoce, no por mérito sino por el lamentable transcurso de los años. ¿Por qué entonces la remodelación? Yo creo que se conjugan dos factores al menos. Primero, la manifiesta y bien triste infrautilización del recinto del Bois de Boulogne con días en que el alma se paraliza de puro disgusto, días de grupos 3, por ejemplo, sin más allá de mil o dos mil espectadores. Segundo, la caja de la que dispone la Sociedad francesa, pues lo que es apostar, se apuesta mucho en Francia, por más que se sufran dificultades pasajeras, sea a causa del Mundial de fútbol, sea por la canícula que padecen. Ítem más, parece ser que ya este año va a ser difícil atender las masas de peticiones de entradas de japoneses si es de la partida Deep Impact (desde luego las carreras-faro se hallan lejos de estar moribundas). Si, como es presumible, las autoridades municipales (y algo tendrán también que decir las estatales en un país admirablemente centralista como el vecino) dan su apoyo de todo género, se cuenta con ejecutar una obra en un plazo de 18 a 20 meses que permita un remozamiento y transformación, siempre posible a pesar de que su modernidad es indiscutible hoy (ejemplo: el recinto de prensa de París es tan bueno si no mejor que el del nuevo Ascot), y la celebración de eventos diversos, incluidas carreras nocturnas. No es momento de analizar lo que a los puristas nos dolerá eso de las “actividades” aunque ya empiezan a abrirse las carnes de algunos, incluido este relator. Sí debemos mencionar que las obras comenzarían dentro de pocos años, dos o tres, cuatro a lo sumo y que, en ese tiempo, hay que reubicar la disputa de las pruebas que Longchamp ha venido acogiendo, si bien la era Rotshchild ha trastocado no solo los programas sino los lugares de competición.

  • Y aquí hallamos otra conexión más, de la que incluso en España, con todas las reservas, se debería tomar nota “mutatis mutandis”: la idea de disputar el Arco de Triunfo… en Ascot. Prueba palpable de la internacionalización de las carreras, en este caso de su europeización, que es ya una realidad de hace décadas; de sabiduría porque no hay recinto que reúna todas las cualidades precisas en territorio francés; y, tal vez, de debilitamiento del proverbial chauvinismo francés, dejando paso a la máxima característica de sus nacionales: la aplicación prioritaria de la razón. Cartesianos, pues, que diría un vasco. Que lo veamos. Y, por pedir, que no quede: con mucha suerte, relataremos entonces los profundos cambios que se anuncian. Amén










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