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lunes 14 octubre 2019



España - 28/10/05
CUESTIÓN DIFERENCIAL
Diego Sarabia gana “su” campeonato del mundo y en los telediarios no se enteran.

Francisco Salas

Es español, se llama Diego y desde el sábado es campeón del mundo al imponerse holgadamente en la especialidad de liso del campeonato que anualmente organiza la FEGENTRI. Es lo máximo a que un jinete que represente a España puede aspirar, considerando que en ningún de nuestros hipódromos se puede practicar la disciplina de obstáculos, que con la de liso genera otra clasificación de méritos.

  • Hasta culminar el sábado pasado su reto en tierras germanas, este cántabro de 24 años ha tenido desde el mes de febrero que ir seleccionando sus desplazamientos de entre un total de 25 citas. En los días de sus mejores clasificaciones no habrá podido encontrar ayuda a la sombra de disponer de una mejor puesta a punto tecnológica que la de sus rivales. Muy al contrario, ha tenido que pencar con las maquinarias equinas que en cada caso le han ido tocando en suerte, sin ápice alguno de ventaja en este sentido. Y sin embargo se presenta muy difícil que de él se llegue a manifestar que desde chiquitín quiso ser el campeón del Cola-Cao. La firma, con su slogan, no sólo ha sacado a pública palestra la precocidad en los impulsos campeoniles de estos deportistas, también ha puesto corolario al descubrimiento antropológico del siglo: todos los campeones descenderían genéticamente de una particular escisión todavía sin codificar de la original madre mitocondrial cuya existencia defiende la teoría de la nueva Eva que nos viene propugnada desde la Universidad de Berkeley. Un rasgo muy diferenciador que caracteriza a todas las madres de los supercampeones según queda patente en la trilogía de spot publicitarios de esta firma, se manifiesta en su idéntico timbre de voz, su mismo énfasis discursivo… Sentado esto, ya no sería necesario someter a nuestros futuros talentos deportivos en ciernes a esforzadas pruebas para demostrar sus habilidades o progresos. Bastaría con que las madres de las criaturas en cuestión aceptasen modular ante un micrófono unas pocas y laudatorias frases sobre sus vástagos.

  • Diego, como otros campeones del mundo que nos quedan geográficamente próximos, en términos estadísticos se ha jugado la vida tanto o más que otros laureados compatriotas, sin embargo, en términos comparativos, su título tan sólo le reportará gloria en dosis miserables. Y el caso es que contrariamente a lo que en un principio pudiera parecer, no rige el argumento de que su disciplina sea minoritaria y no llene hipódromos en tanta o mayor medida que otros deportistas lo logran en circuitos o canchas de países como Gran Bretaña, Francia, Japón o EE.UU. Él, para su mayor mérito, ha demostrado ser mejor que los representantes de algunas de esas naciones que se le han enfrentado a lo largo de esta temporada.

  • Si las hubo en su caso, se nos hurtaron las acostumbradas imágenes gestuales del triunfo al uso, que por lo general tienden a ser, cuando menos, un alegato de dudoso gusto; como parece que se ahorrará de arrojarnos el reproche de que su triunfo le es propio y a nadie le compete fuera de su entorno más íntimo, como otros han manifestado en proclamas narcisistas, propias de quienes se consideran pagados de sí mismos. Y en cambio, para ellos los altos pedestales y la aureola toda de modelo a ser imitado por los jóvenes.

  • Diego Sarabia es español, deportista amateur, y de por medio, además, parece inmiscuirse en el asunto toda una diferencial cuestión de potencialidad en los caballos.












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